1.El niño y el animal feroz
En cierto pueblo vivía una fiera que mantenía aterrorizados a todos los habitantes de la comarca. Causaba muertes con frecuencia, y la última de sus víctimas fue una infeliz mujer que había ido a la selva a recoger leña para la lumbre.
Aquella mujer tenía un pariente, un muchacho casi niño, que al enterarse de la desgracia se puso a reflexionar: si nadie vencía a esa fiera, cualquier día su propia madre podía terminar entre aquellas terribles garras.
De la meditación pasó a los hechos. Tomó una lanza y un arpa del país, y con esos instrumentos se encaminó al bosque a buscar al animal.
Estaba junto al río cuando lo vio acercarse. La fiera, al descubrir allí a un niño que no temblaba, le preguntó qué hacía en su reino. El muchacho respondió sin inmutarse que era hijo del pueblo cercano y que había venido a cazar animales pequeños. La fiera quiso saber para qué servían aquellos instrumentos de apariencia inofensiva, y él contestó que eran para alegrar su soledad con música. Curiosa, la fiera le propuso: mientras yo me baño, tú tocas ese instrumento.
Dicho esto se zambulló en el río, mientras el niño arrancaba melodiosos sonidos a su arpa. El animal quedó extasiado escuchando aquella música tan delicada, y el muchacho aprovechó ese enternecimiento para preparar su arco y su flecha. Le arrojó el venablo y lo hirió mortalmente en el corazón.
Contento con su triunfo, el niño regresó al pueblo y avisó a los pobladores para que fueran a disfrutar con él de la victoria sobre el feroz animal. Nadie le creyó: no cabía en cabeza alguna que un niño tuviera semejante valentía. Mayor fue la sorpresa cuando llegaron al río y los curiosos comprobaron que allí yacía el temido animal con la flecha clavada en el corazón.
Ebó
Akukó, adié meji, eyelé meji, un arco, una flecha, una lanza, un arpa, omí ilé ibú, tierra de la manigua, ashó ará, ashó timbelara, malaguidí okuní, ishu, ekú, ejá, epó, oñí, otí, awadó, aboreo ni ekún, opolopó owó.
NOTA: Después de terminado el EBO, se le dará el akukó a Eshu, las eyelé para OSHOSI y las adié para OSHUN, los demás ingredientes se pregunta a Ifá.
5.El camino del fango
REZO: OGUNDA BAKURA IFA NIRE BAWA ABONI NIRE ORILA LAYE IWA LALEYO NIFA EGUN ONI BAWA INTORI OFO OWANI OLOKUN ELEGBA BABONI BAWA OSURE EBONI BONI EYELE YELE NIFA.
IFA NI KAFEREFUN OLOKUN, SHANGO, ELEGBA.
En este camino, en la tierra LALEYO, vivía un hijo de OLOKUN llamado Osure. Se dedicaba a trabajar una prenda que tenía, de nombre Bakura, y con ella mantenía dominada aquella tierra. A la hora de la oración llamaba a su prenda y toda la gente se arrodillaba a pedir perdón.
OLOKUN fue a quejarse a SHANGO, y éste le respondió que ya sabía todo lo que estaba haciendo su hijo Osure. OLOKUN le comentó que hacía tiempo que no veía a ELEGBA, y SHANGO le contestó que ELEGBA iría a comer con él esa noche y que le diría que quería verlo.
SHANGO salió a encontrarse con ELEGBA y, ya estando los dos juntos, le dijo que cuando acabaran de comer tenían que hacer una operación en distintas tierras suyas. Al terminar la comida, SHANGO cogió un pedazo de carne, ekú, ejá, epó, oñí, adié y una eyelé dun dun, y le dieron de comer a la tierra, comiendo también ellos de aquello y cantando:
OFUN YE LOKUN INLE LELUYEN.
ELEGBA iba echando agua y revolviendo esa tierra, y entonces encendieron una alborada de na ilá iná. Terminado esto, SHANGO y ELEGBA se bañaron con ewé: orosun, itamorreal y albahaca cimarrona, y al otro día ELEGBA se fue a ver a OLOKUN, que lo recibió muy contento.
ELEGBA le explicó que su hijo estaba haciendo mucho daño y que tenía un gran dominio sobre la tierra LALOYE. OLOKUN se disgustó mucho con ELEGBA por lo que le había dicho, y luego le preguntó cómo podría quitarle a su hijo todos los poderes que tenía. ELEGBA le respondió que había que mandar a buscar a SHANGO para que él dijera qué debían hacer.
SHANGO vino con ELEGBA y le dijo a OLOKUN que tenía que darle un poco de tierra podrida del fondo del mar, para prepararla con una cosa que él tenía para hablar con AREMU y entregársela. OLOKUN objetó que hablar con AREMU era imposible, y SHANGO le contestó que dejara eso de su parte.
ELEGBA y SHANGO se marcharon, y a los pocos días OLOKUN los mandó a buscar para entregarles la tierra podrida del fondo del mar. SHANGO la ligó y la pudrió, y todos los días de madrugada, junto con ELEGBA, se iban para la tierra LALOYE y regaban aquella tierra por todos lados. Aquella peste no dejaba salir a la gente, y a las siete de la noche, cuando el Sol se ocultaba, ya nadie iba allí a rezar y a pedir perdón.
Osure estaba muy disgustado porque aquella peste no lo dejaba salir de noche a hacer su operación. Un día, trabajando con su prenda, ésta lo quemó; salió corriendo para la calle, se untó de aquel fango podrido y le vino una infección que lo puso muy grave.
SHANGO y ELEGBA, por la noche, empezaron a llamar a AREMU:
AREMU BAYE, AREMU GUEYE BORI LEWA
AREMU BAYE, OMO MONO NI EGUN
AREMU BAYE LOYE OLORDUMARE.
Y empezó a llover y a hacerse fango toda aquella tierra. La gente salió huyendo y llegó donde estaba OLOKUN, quien, por mandato de SHANGO y ELEGBA, los mandó a bañar con itamorreal, orosun y albahaca cimarrona, y así les fue quitando aquella peste y la enfermedad.
OLOKUN estaba desesperado porque el único que faltaba era su hijo, y le pidió a SHANGO que se lo trajera. SHANGO y ELEGBA fueron a buscarlo y lo trajeron. Cuando OLOKUN lo vio se asustó y lo bañó; ELEGBA cogió un akukó y le hizo paraldo, y lo mandó a enterrar en la tierra LALOYE donde vivía Osure.
OLOKUN lo maldijo diciendo que todo el que tuviera esa prenda Bakura nunca podría vivir bien, que viviría como vive el fango, y le dijo que tenía la necesidad de dejar esa forma de vivir y que buscara a SHANGO para darle una ota, y a ELEGBA otra de mar para entregársela.
SHANGO le pidió a OLOKUN que no lo maldijera, pues ya tenía el ejemplo de que donde viva su prenda tiene que haber fango podrido. OLOKUN se molestó porque no quería saber más de su hijo, pero obedeció lo que le dijeron SHANGO y ELEGBA, y ellos le dieron poder para que, cuando él llamara a AREMU, éste mandara Oyure —lluvia— y limpiara la tierra, y la gente le volviera la fe.
Ebó
Akukó, igí, fango, osidié, ashó timbelara, gbogbo ewé, otí, epó, ekú, ejá, oñí, obi, awadó, opolopó owó.
6.Dónde ORUNMILA comió gracias a OGUN
OGUN era guerrero y andaba de batalla en batalla. Un día llegó a la tierra ARARA y mató al Rey; después fue a IRE, mató al Obá de esa tierra y puso allí a su hijo como Rey. OGUN era imalé, bajó del Cielo de noche y era el que fabricaba los obe, adá, agadá, ofá y akofá que hacían falta para sobrevivir en la lucha por la vida.
ORUNMILA era su hermano, nacido del mismo padre y de la misma madre. OGUN vino una noche con los conocimientos de la forja de los metales, y la gente le pidió que se quedara con ellos para ayudarlos a vivir. Les mandó que le dieran un perro asado, que le pusieran a la erán epó, opolopó orí y otí, y que adornaran sus casas con mariwó, y kauré a OGUN, para que se quedara con ellos en el mundo.
Cuando OGUN llegó les dijo que necesitaba dos euré dun dun y cuatro adié dun dun, kolá y mucha comida. Todo aquello lo llevó a casa de ORUNMILA e hizo que todos adoraran a ORUNMILA, y les dijo que todos debían adorar y hacer lo que les dijera Ifá. Así fue como OGUN y ORUNMILA se complementaron cuando llegaron a la Tierra.
Ebó
Akukó, adié meji, ayá, euré, ishu, otí, asheses de osha, ekú, ejá, awadó, obi, efún, oñí, itaná, opolopó owó.
NOTA: El ayá del EBO se le da a OGUN y va embarrado de opolopó orí. El akukó para ELEGBA, la euré y las adié son para ORUNMILA. Este odun o camino es para Awó de ORUNMILA.
NOTA: El OGUN de este Awó lleva un osun en el centro, pero en vez de llevar un gallo, lo que lleva es un perro; este osun no lleva carga, y fue el bastón que le dio a OZAJUANO para llegar hasta la tierra de IBARIBA, en su viaje de Ilé de IFE hasta Dahomey, y allí se le conoció con el nombre de ADU KAKE, el que muerde con los dientes del perro.
NOTA: En este odun fue dónde ORUNMILA comió gracias a OGUN, pues OGUN, ORUNMILA y OLUO POPO son todos hijos de Baba ORUN.