Las historias del signo
Patakíes del odu Ofun She
1.El bastardo que llegó a secretario de Obatalá
Primera versión: OSHUN OLOLODI salva al bastardo, secretario de OBATALA. Una princesa se enamoró de un plebeyo y todas las tardes, a escondidas de sus padres, se veía con él. Con el tiempo dio un mal paso. Por mucho que hizo por abortar la criatura, no lo consiguió, y cuando dio a luz, tratando de ocultar su deshonra, metió al niño en una cesta, la dejó a la orilla de un río y dijo: «Este niño es un bastardo». OSHUN OLOLODI recogió al niño y lo empezó a criar.
Había un pueblo donde la gente no creía en nada, nada más que en el espiritismo, y no creían en los Santos; y siempre, cuando no les faltaba una cosa, les faltaba otra. Determinaron ir a mirarse con ORUNLA, y este dijo que lo que pasaba era que allí no había Santo, y que allí tenía que llegar el Santo para que todo se acabara; determinó entonces que OBATALA fuera a ese pueblo y le explicara bien las cosas a esa gente.
Así lo hizo OBATALA. Llegó al pueblo, reunió a la gente, sacó de debajo del brazo un libro que llevaba y empezó a leer. Cuando terminó de leer y de explicar las cosas, dijo: «Yo creo que Uds. no me han entendido». Entonces salió un muchacho y dijo: «Sí, padre, yo sí lo entendí». Y al oírlo hablar, OBATALA respondió: «Sí, es verdad, tú me entendiste, y por ello te nombro mi secretario».
OBATALA se marchó, y desde ese instante la gente, por la envidia que le tenían al muchacho, le empezó a echar polvos. Cuando OBATALA volvió para ver cómo marchaban las cosas, reunió otra vez a la gente y buscó con la vista al muchacho, que estaba sentado aparte, dando la sensación de estar mareado a consecuencia del polvo que le echaron. OBATALA volvió a hablarle a la gente y al terminar exclamó: «¡Que va, aquí nadie entiende!».
Al mirar hacia el lugar donde estaba el muchacho, OBATALA observó otro sitio en el que había una mata de granada y en ella una paloma picoteando una fruta. Entonces exclamó: «¡Esa es la solución! Cojan la paloma y traigan una granada». Buscó una jícara y un carbón, rayó la granada, le dio la paloma e hizo CHINIMA, empezando por OFUN PAKIOSHE, que enseguida se puso bien, y con él todos los habitantes de aquel pueblo. EL SANTO LO SALVO.
EBORU, EBOYA, EBOSHISHE.
OFUN SHE: ADIFAFUN SHINTOLO, TINSHOLO UNLARO, AKUKO LEBO.
NOTA: La persona tiene que hacer Santo.
Segunda versión: el Bastardo, MAFEREFUN el Loro, la envidia y la oratoria, la pérdida de la memoria. Había una muchacha a la que su familia maltrataba constantemente. Tenía un novio llamado OKANA LOBE, pero mantenía relaciones con dos hombres más. Con el tiempo salió en estado y no sabía realmente quién era el padre de su hijo. Como no podía presentarse en casa de su familia, fue a casa de ORUNMILA, que le dijo: «¡No te puedes sacar ese hijo!».
La muchacha dio a luz, pero puso al niño en una canasta y lo echó al río para que se ahogara; la corriente, sin embargo, se llevó la canasta con el niño. A la orilla de un río que pasaba por un pueblo llamado OFUN SHE, una mujer lavaba su ropa, y al golpearla contra una roca se llevó la sorpresa de que era la canasta con un niño dentro. Gritando nerviosa «¡OFUN SHE, OFUN SHE!», acudió toda la gente del pueblo y vieron lo que había encontrado en el río. Tomaron al niño, lo llevaron al pueblo y se hicieron cargo de él.
OFUN SHE era un pueblo extremadamente espiritual, y por ese concepto pensaban llegar hasta OLOFIN. Al darse cuenta de esto, OLOFIN mandó a OBATALA a ese pueblo, para que le hablara y para que echaran abajo las murallas que habían levantado alrededor del mismo.
Para entonces, el niño abandonado en el río ya tenía la mayoría de edad y vivía apartado de todos. Como no se sabía su procedencia, y por lo triste del caso, le pusieron de nombre OFUN SHE. OBATALA fue con la misión de OLOFIN, y OFUN SHE iba muy elegantemente vestido, adornada la cabeza con plumas de Loro. Cuando OBATALA llegó al pueblo, el muchacho ya se sabía de memoria el primero de los 3 legados que dio OLOFIN. OBATALA reunió a todos y les habló de su fanatismo y de las creencias que tenían, y al concluir dijo: «Parece mentira que entre tantos hombres maduros ninguno haya interpretado mi conversación y el muchacho sea el único que lo hizo». Y se fue.
Pasado un tiempo, OBATALA volvió al pueblo y reunió otra vez a la gente. Al terminar de hablar preguntó: «¿Me ha entendido alguien?». Sucedió como la primera vez: solo OFUN SHE contestó. Disgustado, OBATALA dijo: «Como solo OFUN SHE puede interpretar lo que yo digo, lo tomo como secretario desde el día de hoy». Empezaron a trabajar juntos, y alrededor de OFUN SHE fue creciendo la envidia.
Cuando se acercaba el día de explicar el tercero y último de los 3 legados, OBATALA se dio cuenta de que le fallaba la memoria y mandó un mensaje a OFUN SHE con una paloma. Pero la paloma se entretuvo en el camino, comiendo y picando una mata de granadas. En eso, a OBATALA lo atacaron con bolas de fango que le ensuciaron su vestimenta, y tuvo que esconderse detrás de una mata de algodón. OBATALA sancionó a la paloma a pagar con su cabeza la desobediencia: cogió tres granadas, un melón y una jícara, lo machacó, se hizo una cruz en la frente y siguió para el pueblo.
En el pueblo, la gente quería eliminar a OFUN SHE y le prepararon un manjar polvoreado. Él comió golosamente y se sintió mal del estómago. Doblado del dolor llegó hasta donde estaba OBATALA, que tenía su Loro gris en el hombro. El Loro, al verlo así, se engrifó y sus plumas se volvieron rojas. OBATALA se quitó el manto y se lo tiró por encima a OFUN SHE. Este se enderezó y llegó hasta OBATALA apoyándose en su bastón, que era el pauyé, y empezó a decirle al oído el legado de OLOFIN, mientras OBATALA lo explicaba.
Cuando terminaron, OBATALA le dio de beber agua del río a OFUN SHE. Este devolvió en forma de bolsa el daño que había tomado, y OBATALA lo hizo gobernador de aquel pueblo, entregándole la bolsa y diciéndole: «Toma, con esto tus enemigos quisieron matarte. Sopla esto a los 4 vientos, para que los gobiernes con su mismo afoché». Y desde aquel día la gente de ese pueblo sigue sufriendo una transformación, y OFUN SHE lo gobernó con toda tranquilidad.
2.Nace la pérdida de la memoria
En este camino, en la ciudad de AKE vivía OBATALA, que era profeta y llevaba mensajes de sabiduría de pueblo en pueblo. Pero de tanto andar y de tanto saberlo todo de memoria, esta le comenzó a fallar.
Entonces se fue con su ayudante AGENRON (el loro) a mirarse con ORUNMILA, y le salió OFUN SHE, donde Ifá le dijo que de tanto saber se cuidara, pues perdería su memoria y, por ende, su ashé. Le marcó rogación con flor de ewaro odo (Clavellina de río), que debía ponerse debajo del gorro cuando fuera a dar mensajes.
Así lo hizo, pero un día tenía que dar un mensaje en ADOWA y se le olvidó lo de la Clavellina, dejándola olvidada en su casa. Los enemigos de OBATALA, que sabían que a este le fallaba la memoria, se reunieron en ADOWA para que, cuando se le olvidara el mensaje, acusarlo delante de OLOFIN y prenderlo, para quitarle su cargo.
Como se dijo, él había dejado olvidada la Clavellina en su casa, y al dar el mensaje de ADOWA no lo recordaba bien. Los enemigos ya estaban listos para apresarle cuando AGENRON, que había visto que OBATALA dejaba el secreto en la casa, lo cogió, corrió para ADOWA y llegó a tiempo para dárselo. Con esto OBATALA recordó el mensaje, que era nada menos que el enviado por OLOFIN a los habitantes de esa ciudad, los cuales prendieron a los Arayés enemigos de OBATALA.
En agradecimiento a AGENRON, OBATALA estableció que sus colores, es decir sus plumas, figuraran en su corona.
3.La Profanación
En este camino, en una tierra vivía EREBE, un hombre que tenía muchos conocimientos y se ponía a predicar algo que él creía y que muchas veces aceptaba. Debido a eso, se creyó el Dios de la Adivinación, y quiso hacerle una rogación a uno que era hijo de OSHUN y ORUNMILA.
Ese personaje ya se había consultado con un Babalawo, y ORUNMILA le había marcado EBO con eyelé, ásho funfun, ásho pupúa, dormir en el suelo 9 días encima de ewé ni oguedé y ponerle una lamparita a OSHUN en una calabaza. Pero el consultante fue a buscar consejos donde estaba EREBE, el cual se las daba de sabio y siempre estaba criticando todo lo que hacían los Awoses en el pueblo.
EREBE le dijo al hombre que todo eso era cuento y que él sabía cómo era la rogación. Tanto le dijo que lo convenció, y el hombre fue a hacérsela con EREBE. Cuando EREBE comenzó, se vio enredado porque no sabía cómo iba a hacerla, ya que el consultante le había dicho que le dolía mucho la cabeza.
EREBE lo mandó a acostarse en la cama, y cuando fue a buscar un ingrediente que le faltaba, al regresar encontró que el cliente estaba en el suelo sin poder hablar, tras recibir un fuerte golpe en la cabeza, como indicándole a EREBE que por ahí era por donde tenía que empezar.
EREBE, asustado, se dirigió a un Awó del pueblo, a ver si lo sacaba del apuro. Pero ninguno quiso ir: el consultante murió y EREBE fue preso por no tener título de Babalawo.
4.El Rey enfermo y el desconocido andrajoso
Primera versión: en un pueblo donde el Rey era bueno y justo. En este camino había un Rey que se enfermó de gravedad y quedó postrado en la cama. Por tal motivo todos los médicos del reino se reunieron para salvarle la vida, pero todo era inútil. Según los médicos estaba tuberculoso. Entonces apareció, sin que nadie supiera de dónde, un viejo con harapos que prometió que curaría al Rey. Nadie creyó que fuera posible, pero pensaron que nada se perdía con probar, y el soberano determinó que dejaran que el viejo lo curara. El viejo, con una hierba que consiguió, hizo un cocimiento y se lo dio a beber al Rey. A los pocos días el Rey estaba en pie, curado, y agradecido le preguntó qué deseaba de su reinado, a lo que el viejo rehusó. Entonces el soberano lo nombró Consejero de la Corte y del Reino.
Segunda versión: ORUNMILA cura de su enfermedad al Rey OBATALA. Cierta vez el Rey se encontraba gravemente enfermo y todos los hombres de ciencias y todos los médicos de la corte no daban con la gravedad del Rey. Un día llegó a las puertas del Palacio ORUNMILA, todo andrajoso, y se brindó a salvar la vida del Rey. Los médicos se asombraron de que un hombre de esa facha y en estado tan deprimente se atreviera a salvar la vida del Rey, pero el Rey aceptó. ORUNMILA cogió unas matas —el nombre de la planta aparece truncado en el tratado, que solo dice «matas de S»— y le puso las hojas en la cabeza. Acto seguido se retiró, y a los 3 días el Rey se encontraba bien.
El Rey, en agradecimiento, hizo un banquete en homenaje a ORUNMILA, pero los enemigos de este decidieron que ORUNMILA no se podía presentar en dicho banquete. OGUN era el portero, y fueron a decirle: «Ya tú lo conoces. Cuando lo veas venir, no lo dejes entrar».
ORUNMILA, antes de ir, se miró, e Ifá le dijo que había trampa y negación de derechos. Cuando llegó, se puso a dar vueltas alrededor del Palacio. El banquete ya se había servido, la mesa estaba puesta y todos los asistentes comían. El Rey, desesperado porque su invitado de honor no había llegado, mandó a buscar a OGUN y le dijo: «Ya tú conoces al homenajeado, te hago responsable de su presencia ante mí».
OGUN, viéndose en ese aprieto, fue a buscar a ORUNMILA, y cuando salió, ORUNMILA le dijo: «Sé que me estás buscando». OGUN lo llevó por detrás del Palacio, o sea, por la cocina, y ORUNMILA se puso a comer lo que quedaba del banquete, o sea, los desperdicios y las cabezas. El Rey, al verlo, le dijo: «¿Cómo Ud. está comiendo en la cocina? Desde hoy lo nombro Consejero de la Corte y de todo mi reino». El Rey es OBATALA.
5.El cuarto del misterio del recatado y la niña OTOKU
OFUN SHE era un hombre muy recatado para sus cosas; en fin, una persona limpia en todos los sentidos. Los muebles, el piano y todos los demás objetos de su casa los tenía forrados de blanco, y él personalmente vestía de blanco.
Hizo matrimonio con una mujer que tenía deseos de tener un hijo, pero pasó el tiempo y no lo pudo lograr. Un día ella fue a casa de una amiga y se encontró con que esta había dado a luz una hembra, que se convirtió en su delirio. La niña era muy linda, se ofreció para cuidarla, y la madre, al ver tanta insistencia, se la dio.
Pero según la niña iba creciendo, iba destruyendo la norma de tranquilidad de OFUN SHE, pues era demasiado majadera y atrevida.
OFUN SHE tenía un cuarto que nada más se abría los días primeros de año, y donde entraba él solo. Ese cuarto lo tenía todo cubierto de blanco. Dentro había una escalera blanca, con 16 escalones, y arriba un busto tapado con un paño blanco, como si fuera un altar. Un día, a la atrevida niña se le ocurrió entrar y subirse en la escalera. En ese momento OFUN SHE vio la puerta abierta, se enfureció y fue a ver el porqué, encontrándose a la niña subida en la escalera, que ya había visto lo que estaba tapado.
OFUN SHE, con dolor de su alma, tuvo que sacrificarla al momento por la desobediencia cometida. Y cuando la mujer de OFUN SHE se enteró, no sabía cómo decírselo a la madre de la criatura, y de pena y dolor murió de un infarto.
OFUN SHE se quedó sin mujer y sin nadie en su casa, e hizo de la niña un Santo.
NOTA: Nacen los vestidos.
6.OFUN PAKIOSHE y la muerte de ANANAGU
A OFUN PAKIOSHE le gustaba criar hijos de otra persona, porque él no tenía hijos.
En su casa vivía una señora con su esposo, que tenía una hija llamada ANANAGU, y entre ellos se trataban de compadres. Un día dijo OFUN PAKIOSHE: «¿Compadre, por qué no me entrega Ud. a ANANAGU para criarla?». Los padres accedieron y le entregaron a ANANAGU.
Este era un hombre muy misterioso: su religión era creer y tener fenómenos del otro mundo, cosas muy serias. Eso lo guardaba en un rincón de su casa, tapado con una sábana. Un día, OFUN PAKIOSHE llamó a ANANAGU y le dijo: «Mira en ese rincón: nunca te acerques, ni intentes ver lo que hay detrás de esa sábana».
Pero un día la curiosidad tentó a ANANAGU, que dijo: «¡Voy a ver lo que hay detrás de la sábana!». Cuando vio, fue tan grande el susto que cayó sin conocimiento. En ese instante entró OFUN PAKIOSHE. La madre de ANANAGU, al ver aquello, le dijo a OFUN PAKISHE: «OMOMI EKUANI KOMIO, dame a mi hija como yo te la entregué, que IGUONI OROJUN JUNJUN (Ud. le echó la maldición)».
OROJUNJUN es maldición.
Se canta: OROJUNJUN EKUANI COMIO
7.Los cochinos que ganaron el monte
Primera versión: la inteligencia del cochinito salva a todos. En este camino había un comerciante que se dedicaba a la cría de cochinos, pero todos los días sacaban uno. Un cochinito se dio cuenta de que cada vez que sacaban uno, ya no regresaba, y le dijo a la madre: «Te has fijado que cada vez que sacan a uno de nosotros, no regresa. Tenemos que ver qué hacemos para no morir como los demás».
Entonces fueron a mirarse con ORUNMILA, les salió OFUN PAKIOSHE y les mandaron que hicieran EBO.
EbóEBO con serrucho, martillo y otras herramientas. Y que pusieran el EBO al lado del corral.
Cuando vinieron los ladrones por la noche, abrieron un hueco y vieron que la puerca era muy grande y no se la pudieron llevar. Entonces, por ese mismo hueco, los cochinos se fueron con su madre al monte, donde se reunieron con los demás cochinos jabalíes, y de esa manera se salvaron. Cuando el comerciante se levantó y se encontró con que no había nada en el corral, mandó a un criado a averiguar por los cochinos, y el criado se encontró con que se habían ido para el monte con los demás jabalíes.
Segunda versión: los ladrones y la cría de cochinos. Un granjero tenía una gran cría de cochinos, entre los que estaban la puerca de cría y uno de los últimos cochinos en nacer, que por esa causa estaba muy flaco y no adelantaba, rodeado de sus hermanos, que eran unos lechones grandes y gordos.
Ese cochino observaba que todos los días desaparecía uno de sus hermanos, y era por causa de los ladrones, que venían por la noche y se robaban un cochino diario. Así, en esas circunstancias, en el corral solo quedaron la puerca madre, que estaba preñada, y el cochinito flaco y distrófico.
Esa noche los ladrones, al ver que solo quedaban esos dos animales, se retiraron sin llevárselos, diciendo: «Uno está flaco y distrófico, y la puerca está en estado. Dejaremos que dé a luz, para llevarnos los cochinitos». Los ladrones dejaron abierto el boquete por el que entraban, y por la mañana, al despertarse, el cochinito le dijo a su madre: «Vámonos por aquí e internémonos en el monte». Así lo hicieron y fueron a parar a un lugar del monte intrincado y lleno de malezas, donde había una manada de jabalíes, y se pusieron a convivir con ellos.
El dueño de la cría, al ver el boquete abierto y la ausencia de la puerca y del cochinito flaco, salió al monte a recorrerlo a ver si los encontraba. Después de mucho caminar se encontró con la manada de jabalíes, y entre ellos vio a su puerca y al cochinito, que no pudo coger, porque al acercarse a la manada los jabalíes le cerraron el paso y en forma furiosa, dando gruñidos, lo atacaron; el granjero tuvo que salir huyendo y encaramarse en un árbol hasta que la cría de jabalíes, su cochinito y la puerca desaparecieron a lo lejos. Así, el cochinito flaco y la puerca paridora salvaron su vida y obtuvieron su libertad.
8.IYALASHE, la mayombera mujer de ORUNMILA
REZO: ADIFAFUN OFUN SHEWE IYA TOBI ENIGBO EJOLA MAMU WARA ARUN SHE ENI ABOÑU MOKEKERE, ELEGBA ARIKU AWO, LODAFUN ORUNMILA.
ORUNMILA había tenido amores con una obiní llamada IYALASHE, que era mayombera y trabajaba brujería muy fuerte. Cuando quedó preñada se disgustó con ORUNMILA y se marchó al monte, donde trabajaba prenda con EYOLA, que era el majá de Santa María.
Allí parió a su hijo, que recibió el nombre de OFUN SHEWE y era hijo de ORUNMILA. Después ella siguió su camino, y EYOLA era la que alimentaba con su leche a OFUN SHEWE. Pero como esa leche tenía su ponzoña, le fue creando una dureza en el estómago que lo fue transformando en un fenómeno.
Un día, ELEGBA, por mandato de ORUNMILA, salió al monte a recoger unos eweses y se encontró con el niño. Al verlo se sorprendió, pues estaba recostado al pie de una mata de cardón. Cuando ELEGBA fue a recogerlo, EYOLA se lanzó sobre él, y ELEGBA la enganchó con su garabato y la hizo su esclava, llevándose al niño.
Cuando ORUNMILA lo vio, reconoció que era su hijo, pues tenía Ogbegan en su cabeza. Entonces lanzó su Ifá, que le decía que ese niño tenía ponzoña adentro. Le hizo el EBO prescrito, y el niño vomitó toda la ponzoña de la leche de EYOLA, creció sano y normal y desarrolló todas sus facultades adivinatorias, haciéndose un Awó de gran poder sobre la tierra AKE, que era la tierra de su padre ORUNMILA.
EbóAkukó meji, adié meji, piel de majá, un coral, pedazo de carbón, una botella de agua y demás ingredientes.
Nota: Se coge la botella de agua de río, se le mete dentro un pedazo de cardón y el coral, se pasa por el tablero, echándole ashé dentro y después se le pone a ELEGBA. Se toma para expulsar la ponzoña o fermento que tiene en el estómago.
El lactante se enferma del estómago, la madre no se lava bien el pecho y el bebé traga microbios.
9.La cacería del Rey y el hijo bastardo
REZO: OFUN SHE ADIFAFUN IYA, ADIFAFUN ORUNLA, ADIFAFUN OBATALA, ADIFAFUN OSHUN, AKOCHE LOKO AKEYI ALAKE LORUBO.
En este camino había un Rey que acostumbraba a salir de cacería, tanto en sus predios como en otros territorios. Un día en que el Rey estaba de cacería, internado en el monte con su séquito, se presentó de momento una gran tormenta, por lo que él y quienes le acompañaban se dirigieron al poblado más cercano. Pero antes de entrar, el Rey habló a su escolta de esta forma: «Miren, debido a esta tormenta que nos azota, tenemos la necesidad de guarecernos en ese pueblo. Pero como ahí nadie nos conoce, trataremos de pasar como traficantes que vamos a comerciar en el pueblo próximo, cosa que nadie sepa que yo soy Rey, pues pudiera ser que alguien tratara de atentar contra mi vida. Y, al mismo tiempo, poder divertirnos sin que mi rango me lo prohíba». Su escolta aceptó, confundida, la sugerencia de su Rey, toda vez que ellos también se podían divertir a la par que él.
Cuando el Rey y su comitiva llegaron a aquel poblado, fueron a pasar la noche en casa de quien fungía de jefe del lugar. Este les proporcionó alojamiento hasta que pasara la tormenta y pudieran proseguir su viaje hasta el próximo pueblo, pues esa era su meta. El jefe del poblado les dio albergue en su misma casa, les proporcionó todo lo que les hiciera falta e incluso les dio una fiesta, como era costumbre allí con todo forastero que llegaba.
En medio de la fiesta, el falso traficante se quedó prendado de una bailarina que amenizaba la celebración. Fue tanta la insistencia y tantas las promesas que le hizo —incluso le dio una sortija como recuerdo— con tal de que ella accediera a sus requerimientos amorosos, que ella aceptó. De esa unión ella quedó en estado de gestación.
Pasados unos días cesó la tormenta y el Rey, junto con su escolta, abandonó el poblado con la promesa de que volvería. Pero pasaron los años y el Rey nunca más se acordó de la falsa promesa. Aquella mujer, que había creído en sus palabras, dio a luz un niño.
Cuando el muchacho estuvo grande, su mayor preocupación era saber quién era su padre, y la madre le decía que su padre era un traficante que había muerto en una expedición, y que lo único que ella tenía de recuerdo era una sortija.
Un día el muchacho fue a mirarse con ORUNMILA, que le vio este Ifá y le dijo que su mayor deseo era saber quién era su padre, pero que tenía que hacer EBO.
EbóAkukó, eyelé meji, 1 corona de plumas de loro, 1 bandera blanca y opolopo owó.
En la narración del patakí el ebó se detalla así: akukó, eyelé meyi, 1 corona de Ikordié, una hacia funfun y opolopo owó. Cuando ORUNMILA terminó de hacerle el EBO, le indicó que lo llevara a la unión de dos ríos y que no se desesperara, que él iba a saber quién era su padre.
Cuando el muchacho iba a llevar su EBO al río, tocó la suerte de que ese día el Rey, su padre, había salido de cacería. Ya el muchacho había depositado el EBO y se disponía a regresar a su casa cuando se encontró con aquel Rey, que le preguntó qué cosa era lo que hacía en aquellas tierras, ya que él no era de allí. El muchacho le dijo que había ido a llevar su EBO. Pero en la conversación que sostuvieron, el Rey se fijó en la mano del muchacho y le vio la sortija que él le había regalado a aquella bailarina a cambio de su honra. El Rey le preguntó quién le había dado esa sortija, y el muchacho le dijo que su madre.
Entonces el Rey le contó lo sucedido, pero le dijo que no lo podía presentar en público como su hijo, aunque de todas maneras lo iba a ayudar. A partir de ese momento aquel muchacho supo quién era su padre, gracias a ORUNMILA.
10.El pájaro OLOBUTU pierde el reinado ante OKIN (la Garza)
ESTO ES SUBITAMENTE BLANCO fue quien lanzó Ifá para OLOBUTU, el Rey de los pájaros del campo. A OLOBUTU le dijeron que durante el año su cabeza lo llevaría donde terminaría su destino, pero que para que no hallara un enemigo que quisiera quitarle su posición, debía hacer un sacrificio: la túnica roja de su espalda, con la cual él se adorna, una oveja, 12 000 conchas y una jarra de aceite de palma.
Cuando OLOBUTU fue nombrado Rey, no hizo bien las cosas, y los pájaros se reunieron y le quitaron el título, pues no se deshizo de su manto. Ese manto, del cual no quiso deshacerse para el sacrificio, se puede ver hasta nuestros días en el cuello del POUN CANIWOOD. Los pájaros pusieron en su lugar al pájaro OKIN (Garza).
Ifá dice: Que el Dios de los Cielos colocará a una persona en una posición importante, pero éste hará un sacrificio para que no halle un enemigo que le arrebate su puesto.
Ifá dice: Que hay una persona muy importante, que ocupa una posición muy importante, pero si una persona que ahora se halla arrinconada hace un sacrificio, ocupará esa posición, mientras sus familiares más cercanos estén vivos.
11.Los cuatro puntos cardinales del Oráculo de Ifá
SHANGO, por este camino, es OGODO, que quiere decir PASTOR DE OVEJAS, que son los que leen los signos en el Oráculo de todos los seres vivientes sobre la Tierra. Es por eso que los hijos de SHANGO son envidiados en todo el mundo, porque poseen todas las cualidades que necesita un Rey sobre sus semejantes, con esa confianza que le caracteriza y ese orgullo que la naturaleza le ha premiado al nacer.
SHANGO KPEMEYI KOSIKA NILALAKE ON MI BABA SHANGO. No hay dos en el mundo, uno solo y es mi padre NIGBATI MI BABA OTARERO KO IGIDA TANI NA IDANI SHURE.
Cuando mi padre lanza su palabra, no hay quien la detenga.
Por ese motivo, el propio ORUNMILA, para consultar Odu, no es el dueño del ABALASHE (Oráculo de Adivinación). ORUNMILA representa nada más que la vista en aquel tiempo primitivo en que no existían seres humanos, con el cargo de ADIFA (Consultar Ifá). ORUNMILA lo ve todo y lo sabe todo, el pasado, el presente y el futuro, ya que él es el DIOS 1 de Ifá. Le hace la rotación al mundo, que es representada por el Arco Iris (OSHUMARE).
Este Orisha nada más baja en África; su asiento está en el territorio Iyawó, que significa adornada con caracoles, que representan la Paz. Lleva bandera cruzada de un cordón tejido de caracoles y una varita que parece un bastón, porque tiene curvas en el mango y tiene cuatro o cinco pies. Este OSHUMARE presenta su insignia: en el Cielo simboliza un majá que trata de agarrarse del rabo pero no llega. Se ve el Arco Iris que asoma la mitad de su cuerpo, mientras la otra mitad pasa por debajo de la tierra, que la domina AGBON NIREGUN, el DIOS de Ifá que es IRI (ELA), el Salvador.
Pero la naturaleza es tan extensa que no hay quien sepa su secreto en total. El Arco Iris es un majá al que el DIOS de Ifá repartió su cuerpo en 21 anillos, quedándose con la cabeza y el rabo, que es lo que hace girar la cabeza. Representa el principio del mundo y de todas las cosas habidas y por haber; el rabo es el final de todas las cosas creadas en este planeta. Los 21 anillos son los 21 caminos principales de todos los Santos, aunque OBATALA y ELEGBA tienen 101 caminos principales.
Se dividen los 365 días del año entre los 256 Odu de Ifá y se verá que el resto es 109, que al dividirlo entre los 21 caminos correspondientes a los 21 anillos toca a 5 y sobran 4, que son los 4 puntos cardinales del Oráculo de Ifá, que conocemos aquí por los 4 caminos del tablero de SHANGO. Dentro de nuestra religión, marcan los 4 caminos que dominan los signos de Ifá, que están representados por los 256 Odu.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.